viernes, 24 de junio de 2011

El Pozo Junco


El Pozo Junco. Ficha de la Web de la Generalitat Valenciana.


Declarado por Acuerdo del Consell de la Generalitat de fecha 5 de noviembre de 2004, el Paraje Natural Municipal El Pozo Junco, con una superficie de 7,05 ha, se localiza en el término municipal de El Toro en la provincia de Castellón.


El Paraje Natural Municipal “El Pozo Junco”, muy próximo del límite con la provincia de Teruel, está situado en un altiplano de la sierra de Javalambre, a 1.558 metros de altitud sobre el nivel del mar, flanqueado por los barrancos del “Pozo Junco” y “El Toro”. El paisaje «rastrero» del Paraje, motivado por un clima de inviernos fríos y fuertes vientos, permite contemplar en el horizonte las sierras de Javalambre y El Toro.


El espacio protegido posee una vegetación típica de las zonas de montaña más elevadas del centro y este de la Península ibérica en la que destaca el sabinar rastrero, formación predominante en el Paraje incluido dentro de los bosques mediterráneos endémicos de Juniperus spp. y representando un ecosistema de alto interés en la Comunidad Valenciana. Los denominados “bosques horizontales”, además de sabina rastrera (Juniperus sabina), están formados por ejemplares aislados de sabina albar (Juniperus thurifera), pino laricio (Pinus nigra) y enebros (Juniperus communis) junto a matorral pulvinular en el que están representados un buen número de endemismos vegetales.


La fauna, es la característica de zonas de media-alta montaña con especies de aves como el roquero rojo (Monticola saxatilis) o, en la época invernal, el escribano cerillo (Embreriza citrinella) y el acentor común (Prunella modularis) como las más interesantes. En época de paso es habitual observar numerosas especies de zorzal. Topos (Talpa sp), topillos campesinos (Microtus arvalis), lirones caretos (Elyomis quercinus) y otros micromamíferos representan la base trófica para carnívoros como la comadreja (Mustela nivalis) y la gineta (Genetta genetta). En menor medida reptiles como el lagarto ocelado (Lacerta lepida), la lagartija colilarga (Psammodromus algirus) o la lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus) también entran en la dieta de los depredadores presentes en el Paraje.


En cuanto al valor cultural citar el “Pozo Junco”, pozo-abrevadero utilizado para dar de beber al ganado que da nombre al Paraje Natural Municipal y a la partida en que se encuentra. Todo este entorno es muy apreciado por senderistas y cicloturistas que inician desde este punto numerosas rutas que recorren la sierras de Javalambre y El Toro así como el valle del Palancia.



sábado, 18 de junio de 2011

Ficha BIC's Castillo de El Toro


Código:
12.07.115-004
Municipio: EL TORO
Comarca: EL ALTO PALANCIA
Provincia: CASTELLÓN
Denominación: Castillo
Otra denom.:
Localización: Cerro elevado que domina la población
Época:
Uso primitivo: Defensivo
Uso actual:
Estilo: Arquitectura Medieval
Tipología: Edificios militares - Castillos

DATOS JURÍDICOS



Estado: Declaración genérica
Categoría: Monumento
Anotación Mº: R-I-51-0011423
F. Anotación: 28/7/2005
Tipo delimitación: Declaración de Entorno
Fecha Resolución: 7/2/2006
Fecha Publicación: 22/3/2006

DESCRIPCIÓN:



Una de las primeras referencias sobre la villa data del año 589 después de Jesucristo, momento en que Próculo, Obispo de Segorbe, nombrado en el Concilio III de Toledo, decidió llevar la fe a toda la diócesis evangelizando a las nuevas gentes procedentes de las incursiones bárbaras. En Jérica se recibieron a los nuevos pobladores cristianos asentados en El Toro, Montán, Pina y Villanueva. Posteriormente El Toro sufrió la dominación musulmana. En el año 1232, los caballeros turolenses mandados por Pedro Fernández de Azagra, señor de Albarracín, y por Blasco de Alagón, saquearon varias poblaciones musulmanas, entre ellas El Toro y Barracas. En 1238 el Rey Jaime I ayudado de caballeros aragoneses, navarros y catalanes conquistó todos los pueblos comprendidos entre los ríos Palancia y Mijares. El 6 de febrero de 1273 fue elegido obispo de Segorbe D. Pedro Jiménez de Segura. Dicho obispo fue a visitar al Papa Gregorio X que abrió el Concilio General de Lyon el 7 de mayo de 1274. Le solicitó que adscribiera territorio propio a su obispado ya que se encontraba absorbido por los territorios de Valencia, Tortosa, Zaragoza y Cuenca. El Papa apoyó su reivindicación. Viéndose Don Pedro Jiménez de Segura tan apoyado y temiendo la lentitud con que había de seguirse el pleito, armó a 400 hombres en Teruel y Alpuente y vino a Segorbe, expulsando a los cuatro sacerdotes que la administraban nombrados por el obispo de Valencia. De paso se apoderó de Pina de Montalgrao, El Toro y Jérica, cuyos señores le eran favorables. El dos de junio de 1284 D. Jaime de Jérica, hijo natural del Rey Don Jaime y de Doña Teresa Gil de Vidaura, hizo testamento, disponiendo como suyos los términos de Jérica, El Toro, Pina y otros quince lugares de la comarca. Tras su muerte, su hijo Jaime II de Jérica gobernó sus estados durante 37 años. Siendo Obispo de Segorbe Fr. Sancho d´Ull viajó a Avignon para pleitear a favor de la restitución a Segorbe de varias iglesias que le había arrebatado el obispo de Valencia. El Papa oídas ambas partes sentenció que 10 iglesias de las comarcas entre ellas la de El Toro, pasaran a la jurisdicción del obispo de Segorbe. Este problema no debió resolverse del todo favorablemente a Segorbe, puesto que en 1455 otro Papa, Inocencio VI, vuelve a poner bajo su jurisdicción a otras iglesias entre ellas El Toro. Jaime II de Jérica, legó en testamento a su hijo Jaime III en 1321 los lugares pertenecientes a El Toro, confirmándose así su adscripción definitiva a la jurisdicción de Jérica. Los conflictos generados entre el rey Pedro IV de Aragón y Don Pedro de Jérica (biznieto de Jaime I el Conquistador), obligaron a éste último a otorgar una provisión en 1336. En ella se ordenó la fortificación levantando muros y atalayas que mejoraron la dotación del castillo de El Toro, alcanzando cierta importancia al repeler los ataques de las tropas de Pedro IV en octubre del mismo año y en la guerra del rey de Aragón y Pedro de Castilla años después, entre 1356 y 1365. En 1366 los vecinos de El Toro y Pina se presentaron en Jérica a prestar fidelidad a Juan Alfonso de Jérica. Se encuentra situado sobre el cerro que domina el altiplano a 1040 m de altitud, en posición esencialmente defensiva. La población se ubicó descendiendo hacia el llano por la ladera de sotavento, donde actualmente se asienta la villa. Se encuentra en posición fronteriza respecto al señorío cristiano al que perteneció El Toro. El castillo responde al tipo montano de planta irregular con iglesia dentro de su recinto. En el interior de la fortaleza cabe destacar su torre cuadrada que posiblemente fuera la Mayor o del Homenaje, y según Forcada Martí de origen romano, distinguiéndose en ella dos esquinas reforzadas de sillería, que alcanzan un par de cuerpos de altura. El recinto alberga la primitiva iglesia fortificada de Santa María que acogía a la población cristiana de la villa, existente ya desde mediados del siglo XIII conociéndose una bula que Alejandro IV dirigió a Jaime I en 1258 donde se menciona. Fue adscrita a la diócesis de Segorbe el 19 de mayo de 1347, por una sentencia papal en la que se conminó al obispo valentino a su restitución conjuntamente con las iglesias de Jérica, Andilla, Chelva, Pina, etc. al Obispo de Segorbe, permaneciendo durante los cien años pendiente de los pleitos por su posesión. El templo de una sola nave rectangular, con limitadas dimensiones, carece de capilla mayor, siendo un ejemplo del llamado por Elías Tormo "románico terciario". Por sus características se encuentra entre las iglesias de "reconquista", como San Pedro de Segorbe, la primitiva iglesia de Altura o Santa Águeda la Vieja de Jérica. En el siglo XIV y primer tercio del XV fue adquiriendo ornamentos y riquezas, sustituyendo la vieja techumbre de madera por bóvedas de crucería. Al coincidir con una de las épocas de mayor brillantez de la villa, la antigua iglesia se embelleció con un buen número de pinturas según se describió "como no las tenían ni la catedral de Segorbe ni la Cartuja de Vall de Cristo", siendo vicaría hasta por lo menos el año 1534. Más tarde se consagró como ermita de San Miguel, sufriendo destrozos y expoliaciones en las guerras carlistas del siglo XIX y en la civil de 1936. Hoy se mantiene su estructura de 4 muros con sus correspondientes contrafuertes de su original construcción, permaneciendo un portal lateral como entrada secundaria. En las inmediaciones de la iglesia existió un cementerio, y se pueden observar los restos de pequeños muros de otras edificaciones, además de una nevera. Existen restos pertenecientes a la fortaleza disipados por toda la localidad. Se conservan dos lápidas funerarias de piedra con inscripciones y una pila bautismal de piedra. Se encuentran en la iglesia parroquial actual, salvo una de las lápidas que se encuentra todavía en la iglesia del castillo. (C.Pérez-Olagüe, extraído principalmente del texto de Sánchez Lainez)








Fotos:

lunes, 13 de junio de 2011

Ficha BIC's Ayuntamiento de El Toro




Código: 12.07.115-003
Municipio: EL TORO
Comarca: EL ALTO PALANCIA
Provincia: CASTELLÓN
Denominación: Ayuntamiento
Otra denom.: Localización: Plaza de la Iglesia, 11
Época: S.XVI (1576)
Uso primitivo: Administrativo
Uso actual: Administrativo

Estilo:

Tipología: Edificios dotacionales - Edificios administrativos públicos - Casas consistoriales

DATOS JURÍDICOS

Estado: Declaración singular
Categoría: Monumento
Anotación Mº: R-I-51-0011390
F. Disposición: 16/6/2006
Pub. DOCV: 21/6/2006
Pub. BOE: 22/9/2006
Tipo delimitación: Declaración con Entorno
Fecha Resolución: 16/6/2006
Fecha Publicación: 21/6/2006

DESCRIPCIÓN:

El Ayuntamiento de El Toro es un edificio que responde a una tipología del máximo interés dentro de las construcciones civiles que surgieron a finales de la Edad Media y principios del Renacimiento. Se trata de un edificio que aúna la representación y funciones de los nuevos poderes civiles, la casa de la Villa o Ayuntamiento, junto a un espacio, la lonja, destinado a albergar una actividad en auge: el comercio. Está construido en sillería y mampostería con un único volumen de gran rotundidad y de tres plantas. En la planta baja recayente a la plaza se ubica la lonja, junto con un pósito de grandes dimensiones y una cárcel. En las dos plantas superiores se encuentran el salón de sesiones, junto con el resto de dependencias municipales. La fachada principal, de influencia clasicista, es de gran belleza y sobriedad donde destacan los tres arcos escarzanos dovelados apoyados sobre columnas de fuste troncocónico. Las ventanas son adinteladas, estando compuestas ordenada y simétricamente. Otros Ayuntamientos con la misma tipología y que se encuentran declarados Bienes de Interés Cultural, con categoría de Monumento, en la Comunidad Valenciana son los de Forcall y Alcoi. El edificio fue construido en 1576, según reza en piedra tallada en su fachada. Responde a una necesidad social aparecida en la surgente civilización del renacimiento motivada por los nuevos procesos económicos y culturales de las ciudades. El progreso de la sociedad civil, con la aparición del comercio y los poderes políticos que lo protegían, necesitaba de nuevos espacios donde representar sus funciones. Por una parte, los mercaderes buscaban el lugar más concurrido de la población: la plaza, donde poder ser vistos con facilidad. De esta circunstancia nace la llamada “lonja”. Salvador Lara define la lonja por tres de sus características: -Es un edificio o parte de él, con tendencia a la autonomía compositiva, generalmente abierto y alzado, construido con el resultado de una estructura diáfana, modulada y eminentemente destinado al uso comercial. -Los ejemplos se encuentran repartidos por las ciudades de la zona e influencia del Mediterráneo italo-franco-español, aunque pueden trascender este límite y, proliferaron entre los siglos XIII al XVII, alcanzando mayor esplendor en el XV. A la lonja se le adhieren con gran frecuencia los espacios necesarios para las funciones de los poderes civiles de la población, dando lugar a esta tipología de edificios de doble uso, lonja y casa de la villa. En El Toro la lonja se encuentra encastrada y alineada con la calle, mediante el vaciado de la planta baja del edificio destinado a Ayuntamiento. En la segunda crujía de esta planta se encontraba una escalera central que la comunica con plantas superiores, hoy desaparecida, y los espacios destinados a cárcel y a pósito o banco de labradores. La entrada a la planta primera o noble del ayuntamiento, cubierta por un porche con grandes bancos de piedra a los lados, se realiza desde la plaza donde se encuentra el templo. Desde ésta se accede al salón de sesiones, en el que destacan dos grandes columnas de sillería, donde apoyan dos grandes vigas de madera, y el resto de dependencias municipales. Junto al porche, colindante con el muro trasero del Ayuntamiento y recayente a la plaza de la iglesia se encuentra un edificio, hoy destinado a casa del médico. Desde éste mediante una escalera de reciente construcción se accede a la tercera planta o cambra del Ayuntamiento. La lonja se desarrolla en un pórtico de tres arcos rebajados, es rectangular de dimensiones interiores aproximadas de 13,50 m x 5,50 m. Los arcos, dovelados, de 3,50 m de luz y 1,50 m de flecha, se apoyan sobre columnas de talante dórico, con basa, fuste y capitel de piedra. La altura total de la planta baja es de 4,00m. Constructivamente el edificio está formado por pórticos planos a base de muros de carga de mampostería enfoscada de dimensiones variables entre 50 y 60 cm. El resto de los cerramientos exteriores se realiza con la misma técnica. Los forjados son planos con viguetas de madera y revoltón. El pósito, al igual que la sala se cubren con pilares octogonales de piedra que soportan jácenas de madera para apoyar el forjado. La cárcel se cubre con bóvedas vaídas. Los arcos exteriores están formados por dovelas de piedra caliza. La planta baja presenta la cantería bien trabajada, mientras los muros de las altas se convierten en mampostería, remarcando los huecos con sillares. Los pavimentos están formados por grandes losas de piedra irregulares. Su fachada principal presenta una composición simétrica, formada por el pórtico de sillería de tres vanos a base de columnas en planta baja y separada de las plantas superiores por un grueso baquetón Tiene tres grandes ventanales desde donde se pregonaban las ordenanzas o despachos de los señores que gobernaban la población. Sobre la fachada se encuentra un blasón de la villa y los restos de otro. El pósito o banco de labradores estuvo en funciones hasta las primeras décadas del siglo XX. La sala de actos o juntas mantiene el uso primigenio y el espacio destinado a calabozos, se utilizó hasta la guerra civil de 1936. En sus sótanos cabe destacar un pasadizo que comunica la casa consistorial con la iglesia de la Virgen de los Ángeles. En los años 90 del siglo XX, se comenzó la búsqueda de un escondrijo del que se conocía su existencia, en el edificio consistorial. Se localizó por encima de los lavabos. Aparecieron veinticinco legajos de los siglos XV al XIX, además de gran cantidad de registros sobre el pósito y un arca de tres llaves. Partes integrantes: La Lonja, el Ayuntamiento, el porche de acceso, el escudo heráldico de la población y la inscripción del año 1576 en piedra sillar. (C.Pérez-Olagüe, basado principalmente en el libro "Lonjas de la Comunidad Valenciana" de Salvador Lara.)

sábado, 11 de junio de 2011

CASTILLO DE EL TORO. Notas buscando por la Web.


Situación

El castillo de El Toro selevanta a 1040 metros de altitud sobre un pequeño cerro desde el que domina la localidad del mismo nombre, en la comarca de L'Alt Palància de la provincia de Castellón. El Toro se encuentra a 6 kilómetros de Barracas, donde discurre la autovía A-23 (antes N-234) que une Sagunto con Teruel.

Historia

Después del asentamiento ibero (250 a.C) en la Peña de las Majadas, se sabe que Proculo, Obispo de Segorbe en el año 589, evangelizó las nuevas gentes procedentes de las incursiones bárbaras. El 28 de noviembre de 1260 Jaime I otorgó privilegios a todos los habitantes de El Toro y a sus alquerías (caseríos) dentro del término, dando varios derechos y franquicias. Fueron testigos su lugarteniente don Ximén Pérez de Arenós y varios nobles.


La villa continuó en poder del Señorío de Jérica hasta extinguirse su línea sucesoria, volviendo entonces a la corona. El rey Martín El Humano le confirmó los privilegios otorgando la jurisdicción absoluta el 20 de febrero de 1403. Francisco Zarzuela, tesorero de Aragón, adquirió la villa y la retuvo para sus descendientes. Los sucesores la vendieron en 1537 al duque de Calabria, Fernando de Aragón, que testamentó en 1550 a favor de los monjes jerónimos del monasterio de San Miguel de los Reyes que la rigieron hasta la desamortización del siglo XIX (1837) pasando a ser una villa libre.


Los conflictos entre el rey Pedro IV de Aragón y don Pedro de Jérica (biznieto de Jaime I el Conquistador), obligaron a éste último a otorgar en 1336 una provisión en la que se ordenaba la fortificación del señorío, levantandose muros y atalayas que mejoraron la dotación del castillo de El Toro, y alcanzando cierta importancia al repeler los ataques de las tropas de Pedro IV en octubre del mismo año y en la guerra del rey de Aragón y Pedro de Castilla años después, entre 1356 y 1365.


El recinto alberga las ruinas de la primitiva iglesia de Santa María que acogía a la población cristiana de la villa, datable documentalmente de mediados del siglo XIII por una bula que Alejandro IV dirigió a Jaime I en 1258, aunque su arquitectura indica que es románica (siglo XII).

Descripción

Se trata de una fortaleza de tipo montano de planta irregular con una iglesia en el interior del recinto, y cuya función era esencialmente la de defender la villa, por estar en la antigua línea fronteriza del señorío cristiano. La población, amparada por la fortaleza, fue descendiendo escalonadamente hacia el llano por la ladera más abrigada (a sotavento), donde actualmente se asienta la villa (como ocurrió en otros casos como el de Morella).


El castillo disponía de un extenso recinto amurallado de gran envergadura y noble obra. Si bien los primeros amurallamientos pudieran haberse construido para hacer frente a las invasiones bárbaras y a los pillajes, sus murallas erigidas a base de piedra menuda se ampliaron y mejoraron a lo largo de la época medieval.


En el interior de la fortaleza cabe destacar su torre cuadrada que posiblemente fuera la Mayor o del Homenaje, desde donde ondeaba el estandarte y se alertaba de los posibles ataques enemigos, rodeada de otras dependencias como la residencia del alcaide. Actualmente en la torre se distinguen dos esquinas reforzadas de sillería, que alcanzan un par de cuerpos de altura.


La iglesia o ermita tiene una única nave rectangular de limitadas dimensiones y carece de capilla mayor, siendo un ejemplo de las construcciones primarias que Elías Tormo llamó románico terciario. Sus caracteristicas se aproximan sin duda a los denominados de reconquista, como San Pedro de Segorbe (muy transformado), la primitiva iglesia de Altura o Santa Águeda la Vieja de Jérica.


Hoy se mantiene su estructura de 4 muros con sus correspondientes contrafuertes de su original construcción, permaneciendo un portal lateral como entrada secundaria. En el interior se observa la falta de techo e indicios de altares, presentando rebajes de varias hornacinas o cavidades donde se colocaban las imágenes.


La entrada principal mira y dista del torreón unos cien metros, y se aprecia en su fachada el hueco de una ventana superior que guardaría cierta similitud con la de Vall de Cristo (Altura). En sus inmediaciones existió un cementerio, y se puede observar los restos de pequeños muros de otras edificaciones, además de una nevera (foso practicado en el terreno para la conservación del hielo o la nieve).

Estado de conservación

Se encuentra en estado de ruina progresiva, pero a pesar de su lamentable estado de conservación, sigue siendo una de las más bellas ruinas entre las fortalezas de la Comunidad Valenciana. Existen restos pertenecientes a la fortaleza diseminados por toda la localidad.

Protección

Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.


Alrededores

Otros lugares de interés en El Toro son la iglesia rómanica de Santa María o ermita de San Miguel (en el castillo), el puente medieval (de posible origen romano), la ermita de San Roque (construida en el siglo XIV y ampliada en el año 1603), el Ayuntamiento (1570), la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Angeles (construida en el primer tercio del siglo XVII), la fuente del Járiz (de 1799, con un relieve del escudo de El Toro y un amplio abrevadero que utilizaban las caballerías), las neveras Honda, Alta y El Cerrito (construidas entre los siglos XVIII y XIX para conservar y comerciar con nieve y hielo), los refugios, trincheras y aeródromo guerra civil (1936-1939), las edificaciones antiguas del casco urbano, y los parajes naturales de la Sierra del Toro y el nacimiento del río Palància.



https://picasaweb.google.com/ELTORO1009/ElToroElCastilloOElCerritoLaIglesiaDeSantaMaria?authuser=0&feat=directlink


Más información sobre mounmentos de todo tipo en la provincia de Castellón/Castelló en

viernes, 20 de mayo de 2011

El Campo de la aviación y refugios antiaéreos


El campo de aviación y refugios de El Toro se encuentra en el municipio del mismo nombre, provincia de Castellón.



Se trata de unos polvorines que el ejército republicano mantuvo en este lugar y de la casete y los refugios del antiguo campo de aviación igualmente republicano.

En la película de Max Aub y André Malraux, Sierra de Teruel, figura que este campo es desde el que partió el avión derribado y que las gentes de un pueblo de la sierra se organizan para rescatar a su tripulación.



Protección

Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.



Más información sobre mounmentos de todo tipo en la provincia de Castellón/Castelló en www.monumentalnet.org

Álbumes de fotógrafos colaboradores
Álbum fotográfico completo
Álbum fotográfico de Enrique Romero Ena
Fortificaciones próximas
Castillo de El Toro
Castillo de Bejís (Bejís)
Castillo de Pina de Montalgrao (Pina de Montalgrao)
Iglesia fortificada de Pina de Montalgrao (Pina de Montalgrao)

Fuentes, colaboradores y otras webs de interés
Photo album of Campo de aviación y refugios de El Toro (Spanish Castles - CastillosNet)
Monumentos de El Toro (www.monumentalnet.org)
Castillos y fortificaciones de la Comunidad Valenciana (usuarios.lycos.es/vicolm)
Castillos de España (www.ibercastillos.org)

https://picasaweb.google.com/ELTORO1009/ElToroGuerraCivil?authuser=0&feat=directlink

martes, 17 de mayo de 2011

Historia de El Toro. De la WEB oficial del Ayuntamiento de El Toro.


Una de las primeras referencias sobre la población nos remite al asentamiento íbero (250 años antes de J.C) en la Peña de las Majadas. En el lugar se aprecian restos tanto de la Edad de Bronce así como ibéricos, resaltando la inscripción en un punzón cilíndrico de hueso interpretado como "A tí. Hecho por Nertse". A principios de esta Era se observaban muchas torres y muros puestos en los altozanos que servían para resguardo para hacer frente a las incursiones de los bárbaros, lo que nos remite a la posibilidad de un primer amurallamiento en el actual cerro de la fortaleza de El Toro. Si bien el proceso romanizador no ha dejado un testimonio claro, en 1946 se dieron a conocer unos caminos empedrados que pudieran ser vías romanas del cual un segmento seguía ascendiendo hacia las partidas de la Atalaya o de Los Planos, dirigiéndose hacia El Toro o Barracas. En 1957 Mateu y Llopis hizo constar el hallazgo de un as hispánico frustro, moneda romana utilizada primero en bronce y luego en plata, para las transacciones comerciales. En 1995 aparecieron nuevas pruebas del establecimiento romano al encontrarse diversos fragmentos de tejas y ladrillos en la Hoya de Santo Domingo. Estos materiales confirman la existencia de una edificación en el lugar, pudiéndose tratar de una "villae rusticae", masía romana extendida entre los siglos II y IV después de J.C.

Se conoce que Proculo, Obispo de Segorbe en el año 589 después de J.C, evangelizó las nuevas gentes procedentes de las incursiones bárbaras, recibiéndose en Jérica a los pobladores asentados en El Toro, Montán, Pina y Villanueva, antes de producirse la invasión árabe. El nombre de la villa se fundamenta en los radicales prerromanos "Tor" o "Tar" que revertieron en el latín "Turris" asociado a torre o castillo. Identificado por otros eruditos como "Torus", es decir, protuberancia en el terreno o montículo. Fue un vocablo fácil para los árabes que se establecieron en la comarca que identificaron esa voz que en su lengua significa "montaña" para referirse a la serranía del término. En 1836, el erudito Cortes partió del nombre que se le dio en la antigüedad al río Palancia (Serabis), para defender que esta denominación estaba compuesta por dos vocablos hebreos o egipcios, Sher o Ser (toro o buey) y Apis (dios de los egipcios). Partiendo del vocablo Ser (Toro – El Toro) se encuentra una correspondencia con las poblaciones ribereñas al río Palancia como Torás, Serábica, nombre sincopado por los árabes por Sérica o Xérica, actual Jérica o también Segobriga, la capital del Palancia, Segorbe.

Cabe destacar otras teorías fundadas por el jericano Francisco del Vayo en el siglo XVI o Gaspar Escolano en el XIX, que nos hablan de la posibilidad de que El Toro se llamara anteriormente Podio o Castellar.

Sin embargo en los Anales del Reyno de Valencia, publicados en el año 1613, su autor Francisco Diago señala " de Etobesa, que agora es el Toro", pero la opinión mayoritaria nos lleva a pensar que Etobesa debería localizarse en Bejís o Jérica, núcleos de importantes restos arqueológicos.

En 1228 las tropas aragonesas realizaron diferentes incursiones conquistando la zona pero el caos en la zona fronteriza en 1232 fue absoluto y se incrementó por los saqueos de los caballeros turolenses a las poblaciones que aún alojaban musulmanes, como Manzanera, El Toro, Barracas (San Pedro de Bellmont), Arcos de las Salinas, Pina de Montalgrao, Villahermosa del Río y Cortes de Arenoso.

Ante el temor de una excesiva expansión nobiliaria aragonesa en el norte de Castellón, el rey Don Jaime concentró sus fuerzas en Teruel, unos 120 caballeros de linaje con sus respectivos escuderos (según Beuter; algunos de mucha fama provenientes de los Concejos de dicha ciudad), y sin apenas desviarse de la antigua calzada, desplazó sus fuerzas por el norte del valle del Palancia.

El 18 de junio de 1257, nos cuenta D. Francisco Aguilar, se obligó a Teruel a renunciar a sus derechos sobre El Toro, Pina, y Barracas estando subordinadas a Jérica.

El 28 de noviembre de 1260 el rey Don Jaime I el Conquistador, otorgó privilegios a la población cristiana y mora de El Toro y a todas sus alquerías (masías) que existían dentro de su término, dándoles varios derechos y franquicias. Actuaron como testigos su lugarteniente D. Ximén Pérez de Arenós y los nobles D. Galcerán de Pinós; D. García Ortiz de Azagra; D. Carroz, señor de Rebollet y D. Sancho de Antillón.

La villa continuó en poder del Señorío de Jérica hasta extinguirse su línea sucesoria volviendo a la corona. Pero el periodo belicoso e intranquilo que se atravesó en el último tercio del siglo XIV, motivó la reorganización de los vecinos de El Toro, Viver y Caudiel, insistiendo ante el infante Don Martín en la petición para fortificar la villa. Demanda que se denegó en varias ocasiones aunque suponemos que se realizaron obras de refuerzo en los muros de las casas más exteriores que formaban el perímetro de la villa y los accesos mediante portales.El 20 de febrero de 1403, el ya Rey Don Martín I tomó el sobrenombre de "El Humano" y confirmó un privilegio que Jaime I había concedido a la villa de El Toro otorgando la jurisdicción absoluta y eximiendo a sus vecinos de los tributos de lezda y peaje.

Al morir Don Martín sin hijos, la villa de Jérica volvió a la Corona Real al igual que los lugares de su tenencia, pasando más tarde a Fernando I de Antequera, heredando el señorío D. Alfonso V "El Magnánimo" que lo donó en feudo a su hermano D. Juan el 30 de enero de 1417.

El 30 de julio de 1428 Alfonso V de Aragón concedió a El Toro la facultad de imponer sisas por tiempo de treinta años sobre pan, vinos, carnes y otros artículos. Después de haber otorgado el rey Don Alfonso la licencia de venta de Jérica y su tenencia a su hermano D. Juan, éste vendió a Francisco Zarzuela su usofructo por 5.000 libras en el mismo año.

En 1432 Francisco Zarzuela -tesorero de Aragón- adquirió la villa de El Toro y la retuvo para sus descendientes. A mediados del siglo XV tomó posesión Francisco Zarzuela III al cual se le suponen todo tipo de tiranías y robos vendiendo el municipio a su hermano Miguel. El hidalgo y enemigo de los Zarzuela, Juan de Añón al frente de 500 hombres, fue a prender a Miguel Zarzuela el 29 de enero de 1478 conduciéndolo a Segorbe donde fue ajusticiado.

Los derechos sobre el municipio fueron varias veces disputados. Pedro de Azumar, letrado y comisario de Juan II de Aragón, declaró en Trujillo la pertenencia por derecho del castillo, villa y Baronía de Jérica y los lugares de Pina de Montalgrao y Las Barracas a favor de Violante Zarzuela, mujer de Pedro Exarch. No es hasta 1518, después de un periodo de incertidumbres y revueltas que los herederos de Zarzuela venden sus turbios derechos al Conde de Aranda. El conde se entrevistó con el secretario del Duque de Calabria y Virrey de Valencia, Don Fernando de Aragón para que éste se los comprara en 1537.

El 26 de octubre de 1550 falleció el duque sin hijos, el cual testamento a favor de los monjes jerónimos del monasterio de San Miguel de los Reyes los cuales regentaron el municipio hasta la clausura de las comunidades eclesiásticas y su desamortización en 1837. El monasterio cesó de administrar la villa de El Toro y paso libremente a constituir una población del reino.

Los habitantes de la población vecina, Barracas, dependían de los pastos y leñas cedidos por El Toro y Pina al no poseer un término propio. La ley de la propiedad se transgredía en muchas ocasiones, y obligó a sus vecinos en 1846, a dirigir una petición a la Diputación Provincial solicitando que se señalaran unos límites y cedieran tierras por parte de las poblaciones de El Toro y Pina. El 30 de agosto de 1885 se reunió la junta municipal para informar que la epidemia de cólera morbo asiático originaba numerosos óbitos. Las gestiones del párroco Sr. Tarsillo Moreno, así como del ayuntamiento forzó la urgente construcción de un nuevo camposanto utilizándose grandes bloques de piedra del castillo y el portal de las escuelas, próximas a la plaza de la iglesia, inscribiendo el año de su construcción en el acceso del recinto que se conoce hoy en día.
A inicios del siglo XX el celebré botánico e hijo de Segorbe Carlos Pau Español, realizó interesantes estudios sobre las plantas de la Sierra de El Toro publicando su trabajo en 1903 en el "Boletín de la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales" (Zaragoza), y años después en la revista alemana "Sonderabdruck aus Fedde" de Berlín.

El numeroso gremio de fabricantes de alcohol (vinos, líquidos y aguardientes) tuvo que enfrentarse a la filoxera en 1912 y la imposibilidad de los medios para su tratamiento hizo que la plaga de insectos destruyera los viñedos, mermando la economía de la zona.

El viejo horno de la calle Los Ángeles -detrás de la iglesia- en posesión de varios socios fundadores no podía satisfacer la demanda del pueblo. Por tanto se decidió construir un nuevo horno en la calle San Roque, obra realizada en 1930 y decorada sobre su entrada con azulejos que representan la imagen del patrón.
La irrupción de la guerra civil produjo que el ejército republicano se distribuyera por varios puntos del término colocándose preferentemente en la "Hoya del Campillo", lugar donde se construyeron dos refugios subterráneos, un campo de aviación y un centro de comunicaciones. La parroquia de Ntra. Sra. de los Ángeles se convirtió en un impropio almacén de víveres y muchos documentos de archivos municipales y parroquiales fueron saqueados. Se construyeron recintos o polvorines donde se guardaban las armas y munición. Uno de ellos se encontraba junto al Barranco del Hocino y otro en el monte en dirección a Alcotas (Manzanera).